Año 2015, de las cenizas de Uzzhuaïa surgieron varias propuestas. Una de ellas fue el proyecto que gestó su líder y vocalista Pau Monteagudo al que llamó Corazones Eléctricos. El nombre representa la unión entre lo emocional y lo visceral, lo sutil y lo poderoso. Tal y como es su música.
Tres increíbles discos avalan su trayectoria. El primero, homónimo, Corazones Eléctricos (2017), el segundo, Arte y Oficio (2019/2020) y el tercero, De Amor Rabia (2023), atestiguan la calidad de su apuesta.
Rock con claras influencias de los noventa y los setenta, pero no exclusivamente. La música que los atrapó en su adolescencia, como principal referencia. Pero sin dejar de lado a la principal protagonista: la canción.
La historia no debería ser contada, sino presenciada…
Por eso, baste para describirlos, el verso de una de sus canciones, porque Corazones Eléctricos son dinamita bañada en miel.